Mi vida era insulsa. Demasiado para una persona normal. Demasiado para un guerrero como yo. Ningun caballero de Nerrend, por mucho bien que hiciese a nuestro pueblo, desearia la paz que existe en nuestras tierras. Nuestra patria, fuerte y orgullosa, disfruta de la guerra, de la sangre y del hedor dela muerte. Los guerreros de las tierras ansiaban guerra, pero esperaban pacientes, yo sin embargo, perdí la paciencia.
Tras varias semanas de viaje, escuché en una taberna de una leyenda sobre una flor, planta cuyos petalos jamas se habian abierto, por que se decia que la flor era infeliz. Situada en una de las cimas mas altas de las cordilleras de Izil Lutt, las tierras de los wargs, una corona de hielo protegia dicha flor.
Meses despues encontré la flor. Una flor preciosa, de colores purpuras y de textura critalina, parecia brillar con luz propia, pero estaba cerrada. Desde aquel dia, busco la manera de abrir la Nostalgia Malva. He provado dando muerte a decenas de personas, poniendola junto a los mas bonitos arroyos y lagos, la he llevado al mar. He cruzado abismos, narrado historias, cantado y tocado las mas tristes serenatas, pero mi bella flor, sigue triste.
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