lunes, 3 de septiembre de 2012

Los caminos de piedra

Tambores. De lejos se oia una gran masa de tambores a la vez. Conforme nos adentrabamos en la cueva el sonido era mas fuerte. Gritos, ahora se oian gritos tambien, pero no de dolor ni guerra, si no de...animos y fista. Estaba ansioso por ver a los gruddelos, esos seres rocosos que habitaban en lo profundo de la montaña. Al llegar vimos una puerta entre abierta, y al abrirla completamente todo se aclaró. Era una grandisima estancia cavada en la roca, con escaleras y cuestas en muchos sitios y llenos de antorchas, ahora apagadas. Seguimos el griterio, y bajando un poco por un lateral, encontramos un pasillo que conducia a otra habitacion. En ella, haba decenas de los gruddelos, apiñados y gritando con sus puños en alto. Eran impresionantes. Altos, fuertes y de voz grave y se notaba que su cuerpo estaba echo de piedra. Algunos marones, otros grises, negros...Pero sin duda, el mas impresionante era el que seguro era su jefe. Aun mas grande y fuerte que ellos, con una melena de piedra tras de si, subido a una plataforma mas alta, y ahora miraba hacia mi. Me sentia intimidado, pero los gritos de los demas me despertaron, miré al maestro un momento. Y corri hacia un lado, di un salto y me subi sobre una piedra. Lo que todoa animaban era un combate en un tatami, combate entre dos grubbelos, combate de pura fuerza bruta. Pero no eran a golpe limpio, si no que trataban de derribarse a empujones y cojiendose entre ellos, solamenet derribar. Me sentia exaltado. En unos minutos el combate termino, el que gano era llamado Ydegrinan. Tenia una "cicatriz" en el ojo derecho. El jefe dijo:
-Aqui tenemos al ganador de este año.
Todos vitorearon y gritaron su nombre. El jefe continuó:
-Si muchachos, pero ahora sin duda tenemos asuntos igual de importantes, tenemos una gran visita- Mientras miraba a adonde yo estaba.
Todos los de la sala me miraron. De repente, la roca sobre la que estaba empezo a moverse, y me lanzo hacia alante, y fui recojido por alguien, y este me lanzo asta la plataforma donde estaba su jefe. El, me agarro en vuelo, me miro a los ojos, que parecian dos rubies, y sin dejar de hacerlo dijo:
¡ He aqui un Heroe !. Bienvenido a la Ciudad de Piedra.
Tras unos segundos de incomodo silencio, todos gritaron y rieron.

No hay comentarios:

Publicar un comentario