lunes, 19 de noviembre de 2012

Carta de despedida


Antes de partir en uno de los próximos dias, me gustaría dejar una breve constancia. Una historia, para mi hijo.
Me llamo Lobreg Ollaiel Lordreal. Nací y crecí en Álbeon, capital del Imperio Agrón. Me crié en el seno de una familia acaudalada, en parentesco de sangre con el actual, en ese momento, rey Hax Beliard. El mismo linaje que lleva reinando a todos los reinos humanos desde que se data la historia. Varias generaciones atrás, una mujer Lordreal se casó con el sucesor al trono Beliard. No hay mucho más que explicar sobre ello.
Mi niñez y adolescencia fueron llenadas de instrucción para que yo fuese un buen noble y un buen soldado. Tenía que seguir el camino de mi padre. 
Tu no sigas el mío, hijo. 
Fui a la universidad, a la par que me instruía en el combate en los cuarteles. Cuando terminé mi formación académica, me apunté al ejército bajo las ordenes de un comandante nerrano. Me instruyó de forma constante y dura. Mi margen de error era nulo.Era el guerrero mas bravo y temible que yo haya visto jamás. Incluso cuando perdió la mano y se puso aquel implante de acero, seguía siendo uno de los guerreros más extraordinarios.
 Me caía bien, pero jamás se lo dije.
No por ser mi padre un teniente, me iba a escaquear de la guerra. Todo lo contrario. Mi padre quería que mi nombre fuese recordado. Y así lo hice.

Hice que mi nombre fuese alabado, temido y odiado.

El nombre siempre es importante. Lo más importante.

Mucho antes de todo eso, me hice amigo del actual rey Levan Beliard. Amigos inseparables. Prácticamente, crecimos juntos. Fuimos juntos a la universidad y nos alistamos juntos. Sin embargo, el tenía que ocuparse de su preparación como futuro rey.  Hijo mio, si lees este texto, quiero que se lo entregues también a él. 

Nuestros caminos se separaron, pero seguimos viéndonos.

Unos años después conocí a tu madre. Fue todo muy inesperado, pero tratándose de ella, sabrás que no se puede estar preparado por lo que podría hacer. Aunque ella siga sin reconocerlo, nos enamoramos desde el primer momento.

Ella me salvo la vida, aunque esa historia ya la conoces, ella la ha contado muchas veces…

La tumba de piedra


-...comprendo totalmente que estés así, muchacho. Pero tenemos que continuar. Sabes perfectamente que...-
-Dejalo Beghuil-- Le cortó Lumian --No va a recuperarse así como así.-Dijo ella sentandose junto a Criffer y abrazandolo.
Beghuil se marchó, dejandolos frente a la tumba vacia.
En una piedra Criffer habia inscrito : En memoria Nevellium. Princesa de los elfos del bosque y mi amada. Frente a ella, el muchacho hizo crecer numerosas plantas y flores.
-No ha sido tu culpa- Soltó Lumian - No hemos podido...
-Ha muerto por mi culpa.
Las lagrimas empezaron a resbalar por la cara del muchacho.
-Yo la tendria que haber salvado. Todo esto no tendria que haber pasado...- Dijo mientras se limpiaba las lagrimas - Ahora entiendo a mi padre. Ahora se por qué acabó siendo un Alaed-
Lumian habrió mucho los ojos.
- No estaras pensando en hacer lo mismo. ¿ Verdad ? No puedes hacer algo así, es unaa locura y... -
-No. Yo me vengaré. Se quien ha hecho esto. Estoy seguro de que han sido ellos. Y si es guerra lo que quieren, la tendrán.-
Criffer se levantó. Se seco las lagrimas y respiró tres veces.
-Soy Criffer. En mi sangre llevo la magia mas pura, y uno de los linajes mas antiguos que existen. Mi antepasado fué el ultimo Héroe. Soy Vaes´glaen y el Glaean elegido. He muerto y vuelto del Limbo. Me vengaré de esto, aunque tenga que plantar cara a los mismisimos Dioses.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Pelaks

En los paramos helados de la región Varktan, los guerreros varkterios defienden el reino mas prospero de todo el norte, Loakder, hogar de los Jinetes de la Ventisca y de los pelaks, los guerreros mas temibles de toda la región.